¿Qué es la cirugía mamaria?
La cirugía mamaria incluye diversos procedimientos, como el aumento mamario (uso de implantes para aumentar el tamaño), la extracción o revisión de implantes (extracción o sustitución de implantes), la mastopexia (elevación de mamas para remodelar y elevar las mamas caídas) y la reducción mamaria (eliminación del exceso de tejido mamario y piel). Estas cirugías suelen realizarse por motivos estéticos o para aliviar molestias físicas.
¿Cómo se produce la herida?
Cada procedimiento implica incisiones quirúrgicas en o alrededor de la zona mamaria. La localización y el tamaño de la herida dependen del tipo de cirugía, por ejemplo, alrededor de la areola, bajo el pliegue mamario o verticalmente desde la areola hasta el pliegue. Estas heridas se cierran con suturas, pegamento quirúrgico o grapas, y requieren cuidados continuos para favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de formación de cicatrices.
¿Qué ocurre si no se trata adecuadamente?
- Riesgo de infección: Unos cuidados inadecuados pueden provocar infecciones en el lugar de la incisión, causando enrojecimiento, dolor, pus, hinchazón o incluso fiebre.
- Mala cicatrización: La herida puede tardar más en cicatrizar o formar cicatrices gruesas y elevadas (cicatrices hipertróficas o queloides) si no se protege e hidrata adecuadamente.
- Complicaciones relacionadas con los implantes: En las cirugías de aumento o revisión, las heridas no tratadas podrían exponer el implante o aumentar el riesgo de contractura capsular (endurecimiento alrededor del implante).
- Dehiscencia de la herida: La incisión podría volver a abrirse si se tensa, sobre todo si el paciente reanuda la actividad física demasiado pronto o lleva un soporte inadecuado.
- Asimetría o problemas estéticos: Una mala cicatrización puede afectar al aspecto final de las mamas, dando lugar a formas desiguales o a la necesidad de cirugía correctiva.