Heridas relacionadas con la desnutrición

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Heridas relacionadas con la desnutrición

Heridas relacionadas con la desnutrición

Las heridas relacionadas con la desnutrición son un tipo de herida patológica que se produce cuando el organismo carece de los nutrientes esenciales necesarios para el mantenimiento, la reparación y la cicatrización de los tejidos. Las personas que padecen malnutrición grave o crónica -especialmente malnutrición proteico-energética- corren un alto riesgo de rotura de la piel, mala cicatrización de las heridas y ulceración espontánea. Estas heridas son más frecuentes en ancianos, enfermos crónicos o personas que viven en la pobreza o en instituciones.

Malnutrición proteico-energética Úlceras

¿Qué son las úlceras por desnutrición proteico-energética?

Malnutrición proteico-energética Úlceras

Las úlceras por desnutrición proteico-energética (MPE) son heridas provocadas por la incapacidad del organismo para mantener la integridad de la piel y reparar los tejidos debido a una deficiencia tanto de proteínas como de energía (calorías). Estas úlceras suelen desarrollarse espontáneamente o por pequeños roces, sobre todo en personas con bajo peso o que padecen enfermedades crónicas. La piel se vuelve fina, frágil y propensa a las lesiones, y una vez que se forma una úlcera, ésta cicatriza muy lentamente o no cicatriza en absoluto.

¿Cómo se produce la herida?

  • Cuando el organismo carece de las proteínas y calorías adecuadas, no puede construir ni reparar tejidos correctamente. La piel y los músculos empiezan a descomponerse a medida que el organismo utiliza sus propios tejidos para obtener energía.
  • La piel pierde elasticidad, humedad y resistencia, lo que la hace vulnerable a la presión, la fricción o incluso la rotura espontánea.
  • En personas debilitadas, encamadas o con movilidad limitada, incluso una ligera presión o roce contra un colchón, una silla o la ropa puede causar lesiones cutáneas.
  • El sistema inmunitario también se debilita, lo que aumenta la probabilidad de infecciones e inflamaciones que dañan aún más la piel.

¿Qué ocurre si no se trata?

  • Ruptura continua de la piel: Sin apoyo nutricional, la piel sigue deteriorándose. Incluso las pequeñas heridas pueden expandirse hasta convertirse en grandes úlceras o en múltiples áreas de ulceración.
  • Retraso o ausencia de cicatrización de la herida: Debido a la falta de proteínas y nutrientes necesarios para la regeneración de los tejidos, las heridas pueden permanecer abiertas durante largos periodos, volviéndose crónicas y difíciles de tratar.
  • Mayor riesgo de infección: Las personas desnutridas tienen una respuesta inmunitaria debilitada, lo que las hace más susceptibles a las infecciones bacterianas. Éstas pueden propagarse de la piel a tejidos más profundos o al torrente sanguíneo.
  • Necrosis tisular y complicaciones: A medida que el organismo deja de mantener la piel sana, puede producirse la muerte del tejido. Las zonas necróticas pueden provocar dolor intenso, mal olor y requerir desbridamiento quirúrgico.
  • Consecuencias sistémicas: Las heridas crónicas aumentan la demanda energética del organismo, agravando la desnutrición en un círculo vicioso. Esto puede provocar un deterioro físico general, fallos inmunitarios y, en casos graves, la muerte.
  • Pérdida de movilidad e independencia: Las heridas dolorosas y no tratadas pueden dificultar la deambulación o el movimiento, sobre todo en ancianos o personas encamadas, lo que aumenta la dependencia y el riesgo de complicaciones de salud posteriores.
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