¿Qué es la micropunción?
Microneedling es un procedimiento cosmético mínimamente invasivo que utiliza agujas finas y cortas para crear pequeñas punciones en la piel. Estas microlesiones desencadenan la respuesta curativa natural del cuerpo, estimulando la producción de colágeno y elastina, dos proteínas esenciales para una piel suave, firme y de aspecto joven.
Incluso cuando se realiza correctamente, el microneedling daña deliberadamente la piel a un nivel micro. Este daño controlado es necesario para que la piel se regenere y mejore su textura y tono.
Afecciones tratadas:
- Cicatrices de acné y poros dilatados
- Líneas finas y arrugas
- Estrías
- Tono y textura de la piel desiguales
- Piel apagada o envejecida
- Problemas leves de pigmentación
Tipos de Microneedling:
- Microneedling tradicional (manual o con bolígrafo): Utiliza un rodillo o dispositivo con agujas diminutas para crear punciones uniformes.
- Microneedling de radiofrecuencia (RF): Combina microneedling con calor para impulsar la producción de colágeno más profundamente en la piel.
- Microneedling con Serums: Aplica principios activos (como ácido hialurónico o vitaminas) durante el tratamiento para una mejor absorción.
Cómo se produce la herida:
Durante la aplicación de micropuntas, se realizan pequeñas punciones en la superficie de la piel. Aunque no se trata de cortes profundos, no dejan de ser lesiones que la piel debe curar. Si las agujas son demasiado largas, se aplican con demasiada presión o se utilizan sobre piel sensible o infectada, las heridas pueden hacerse más profundas o graves.
Si el procedimiento se realiza de forma incorrecta o en condiciones poco higiénicas, las pequeñas heridas pueden provocar:
- Enrojecimiento e hinchazón
- Sangrado o costras
- Irritación cutánea localizada
- Puntos de entrada de la infección
Qué ocurre si no se trata:
Si la piel no se cuida adecuadamente después de la micropunción:
- Las microheridas abiertas pueden infectarse, sobre todo si se tocan o se exponen a suciedad y bacterias.
- Una mala cicatrización puede provocar cicatrices, descamación de la piel o inflamación prolongada.
- La piel tratada puede decolorarse (hiperpigmentación o hipopigmentación), sobre todo sin protección solar.
- Aumenta el riesgo de aparición de brotes o sensibilidad, sobre todo en las pieles reactivas o con tendencia al acné.