¿Qué son las heridas quirúrgicas ortopédicas?
Las heridas quirúrgicas ortopédicas son incisiones realizadas durante intervenciones quirúrgicas en huesos, articulaciones, ligamentos o columna vertebral. Estas intervenciones incluyen la sustitución de articulaciones (como la cadera o la rodilla), la reparación de fracturas con placas o tornillos y la cirugía de la columna vertebral para hernias discales o deformidades de la columna. Estas heridas pueden ser grandes o profundas, dependiendo de la complejidad de la operación.
¿Cómo se produce la herida?
El cirujano realiza una incisión precisa a través de la piel y los tejidos blandos subyacentes para acceder al hueso o articulación afectados. Se utilizan instrumentos quirúrgicos para corregir, extirpar o estabilizar la zona. A continuación se cierra la herida con suturas, grapas o pegamento quirúrgico, y a menudo se cubre con un vendaje de presión para controlar la hinchazón y la hemorragia.
¿Qué ocurre si no se trata adecuadamente?
- Infección en la incisión o en el interior de la articulación: Las infecciones cerca de huesos o implantes pueden ser graves y requerir cirugía o antibióticos a largo plazo.
- Dehiscencia de la herida: Si la herida está bajo tensión o mal tratada, puede reabrirse, retrasando la recuperación y aumentando el riesgo de infección.
- Rechazo o aflojamiento del implante: Una cicatrización inadecuada puede afectar a la función o la estabilidad de los implantes articulares, haciendo necesaria una cirugía de revisión.
- Movilidad deficiente o retraso en la rehabilitación: Unos cuidados inadecuados pueden provocar rigidez articular, debilidad muscular o retrasos en la fisioterapia.
- Cicatrización y dolor crónico: Las cicatrices gruesas o la afectación de nervios cerca de las articulaciones pueden causar dolor o sensibilidad a largo plazo.