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¿Qué es una quemadura por contacto?

Una quemadura por contacto es un tipo de lesión térmica que se produce cuando la piel entra en contacto directo con una superficie caliente. Se trata de una de las quemaduras cotidianas más frecuentes y puede producirse muy rápidamente: incluso un breve contacto con un objeto caliente puede causar daños importantes en la piel. Las quemaduras por contacto suelen clasificarse según su gravedad:

  • Quemaduras de primer grado afectan sólo a la capa externa de la piel (epidermis) y provocan enrojecimiento y dolor.
  • Quemaduras de segundo grado profundizan, dañando la dermis y formando a menudo ampollas.
  • Quemaduras de tercer grado destruyen todas las capas de la piel y pueden extenderse a los tejidos más profundos, provocando a menudo entumecimiento debido al daño nervioso.

¿Cómo se produce la herida?

Las quemaduras por contacto suelen producirse en el hogar, el trabajo o la cocina, donde las personas manipulan herramientas o electrodomésticos calientes. Las causas más comunes son:

  • Tocar utensilios de cocina calientes como sartenes, bandejas de horno o mangos metálicos.
  • Rozarse accidentalmente con hornillos, tostadoras o puertas de horno calientes.
  • Contacto con planchas, alisadores o rizadores de pelo.
  • Exposición directa a llamas abiertas, como velas, chimeneas o mecheros.
  • Manipulación de equipos o herramientas industriales calientes sin la protección adecuada

La piel absorbe el calor de la superficie que toca y, si la temperatura es lo suficientemente alta, incluso una fracción de segundo de contacto puede provocar una quemadura.

¿Qué ocurre si no se trata?

Si las quemaduras por contacto no se tratan rápida y correctamente, pueden surgir varias complicaciones. Entre ellas se incluyen:

  • Infección: La piel quemada es vulnerable a las bacterias, especialmente si la capa externa se ha roto o ampollado.
  • Empeoramiento de la profundidad de la quemadura: Sin enfriamiento ni cuidados, una quemadura leve puede profundizarse con el tiempo, aumentando el daño tisular.
  • Curación retardada: Descuidar el cuidado adecuado de las heridas ralentiza el proceso de cicatrización y aumenta la probabilidad de daños a largo plazo.
  • Ampollas y descamación: Las quemaduras no tratadas pueden hincharse, ampollarse y, finalmente, pelarse, dejando la piel expuesta y con mayor riesgo de infección.
  • Cicatrización: Las quemaduras de moderadas a graves pueden provocar cicatrices permanentes, decoloración o engrosamiento de la piel.
  • Movilidad reducida: Las quemaduras en articulaciones, como dedos o codos, pueden provocar rigidez o limitación de movimientos si no se tratan adecuadamente.
  • Daños nerviosos: Las quemaduras por contacto más profundas pueden dañar los nervios de la zona afectada, provocando una disminución de la sensibilidad o dolor crónico.
  • Angustia emocional: Las cicatrices visibles de quemaduras o el dolor prolongado pueden causar estrés psicológico, sobre todo si afectan a la apariencia o la comodidad.
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