Lesiones por presión (úlceras por presión / escaras)
Las lesiones por presión, también conocidas como úlceras por presión o escaras, son daños localizados en la piel y el tejido subyacente que se producen cuando una persona permanece demasiado tiempo en una misma posición. Estas heridas son frecuentes en personas con movilidad limitada, como pacientes encamados, en coma o en silla de ruedas. Las lesiones por presión suelen producirse en zonas óseas como las caderas, los talones, los codos o el cóccix.
Úlceras por presión de estadio I a estadio IV
¿Qué son las úlceras por presión de estadio I a estadio IV?
Las úlceras por presión se clasifican por etapas en función de su gravedad:
- Fase I: Piel roja, no blanqueable (no se vuelve blanca al presionarla), pero la piel sigue intacta.
- Fase II: Pérdida de espesor parcial de la piel, a menudo en forma de ampolla o úlcera abierta poco profunda.
- Fase III: Pérdida de todo el espesor de la piel con daños en el tejido adiposo; pueden quedar expuestas capas más profundas, pero no el músculo ni el hueso.
- Fase IV: Herida profunda que se extiende a músculos, huesos o tendones, a menudo con tejido muerto y un alto riesgo de infección grave.
¿Cómo se produce la herida?

Cuando se aplica presión sobre una parte del cuerpo durante un tiempo prolongado, especialmente sobre zonas óseas, el flujo sanguíneo a esa región se reduce o se interrumpe. Sin oxígeno ni nutrientes, el tejido empieza a descomponerse. Factores como la fricción de las sábanas, la humedad del sudor o la incontinencia y una nutrición deficiente pueden empeorar la afección. Las personas con capacidad limitada para moverse o cambiar de postura son las que corren mayor riesgo.
¿Qué ocurre si no se trata?
- Empeoramiento del estado de la herida: Una úlcera de estadio I puede progresar rápidamente a estadio II o superior si la presión continúa, aumentando la profundidad y gravedad de la lesión.
- Destrucción de tejidos: A medida que la herida se profundiza, puede destruir piel, grasa, músculo e incluso hueso, creando daños extensos y difíciles de curar.
- Riesgo de infección: Las heridas abiertas son un punto de entrada fácil para las bacterias. Las infecciones pueden extenderse a tejidos más profundos (celulitis), huesos (osteomielitis) o al torrente sanguíneo (sepsis).
- Necrosis y olor: En las úlceras en fase avanzada puede aparecer tejido muerto, lo que provoca mal olor, ennegrecimiento de la piel y mayor riesgo de infección sistémica.
- Dolor y disminución de las funciones: A medida que la úlcera progresa, puede causar un dolor importante, reducir la movilidad y requerir un tratamiento médico prolongado u hospitalización.
- Cuidados de larga duración o cirugía: Las úlceras avanzadas pueden requerir desbridamiento quirúrgico, injertos de piel o un tratamiento prolongado de la herida.
Lesiones por presión en el tejido profundo
¿Qué es la lesión por presión del tejido profundo?
Una lesión por presión en los tejidos profundos (DTPI) se presenta como una zona oscura, granate o morada de piel descolorida, o como una ampolla llena de sangre. A diferencia de las úlceras por presión en fase inicial, la piel puede seguir intacta, pero el tejido subyacente ya está gravemente dañado.
¿Cómo se produce la herida?
La DTPI se produce cuando una presión intensa o prolongada causa daños en el músculo y los tejidos más profundos antes de que la superficie de la piel muestre signos evidentes. Suele ser el resultado de presiones sobre zonas óseas o fuerzas de cizallamiento repetidas. Estas lesiones pueden desarrollarse rápidamente -a veces a las pocas horas de la inmovilidad- y son difíciles de detectar en sus primeras fases.
¿Qué ocurre si no se trata?
- Deterioro rápido: Aunque la piel parezca intacta, el tejido subyacente puede estar ya gravemente comprometido. Sin intervención, la piel puede romperse rápidamente, dejando al descubierto una herida profunda y avanzada.
- Riesgo oculto de infección: El daño tisular interno puede albergar bacterias, lo que provoca una infección antes de que aparezca una herida abierta. Esta infección oculta puede pasar desapercibida y propagarse rápidamente.
- Progresión a úlcera de espesor total: La DTPI puede evolucionar a úlceras por presión de estadio III o IV una vez que la piel se abre, lo que requiere un tratamiento intensivo y una recuperación prolongada.
- Dolor intenso y problemas de movilidad: Al romperse el tejido y no aliviarse la presión, los pacientes pueden experimentar un aumento del dolor y una reducción de la movilidad, sobre todo si están afectadas las articulaciones o los músculos.
- Riesgo de diagnóstico erróneo: Sin un reconocimiento rápido, la DTPI puede confundirse con hematomas o decoloraciones menores, lo que retrasa un tratamiento eficaz y aumenta el riesgo de complicaciones.
Úlceras por presión no estadificables
¿Qué son las úlceras por presión inestables?
Las úlceras por presión no estadificables son heridas en las que la base de la úlcera está cubierta por esfacelos (tejido amarillo, tostado, verde) o escaras (tejido muerto, negro), lo que hace imposible determinar la profundidad y el estadio de la herida sin un desbridamiento.
Las úlceras incipientes suelen ser el resultado de una presión prolongada y no tratada en pacientes con movilidad limitada. El tejido muerto o necrótico que se forma sobre la herida es un signo de daño tisular grave subyacente. A menudo, la úlcera ha alcanzado el estadio III o IV bajo la superficie, pero el tejido que la recubre impide una evaluación precisa hasta que se retira.
¿Qué ocurre si no se trata?
- Incapacidad para evaluar la gravedad: Dado que la herida queda oculta por el tejido muerto, los profesionales médicos no pueden determinar la profundidad o extensión del daño. Esto dificulta la planificación del tratamiento y retrasa la cicatrización.
- Muerte tisular en curso: Sin desbridamiento, el tejido necrótico seguirá extendiéndose, destruyendo más piel y tejido circundante.
- Alto riesgo de infección: La presencia de tejido muerto crea un caldo de cultivo para las bacterias. Las infecciones en heridas no cicatrizables pueden convertirse fácilmente en crónicas o sistémicas.
- Retraso en la cicatrización o falta de cicatrización de la herida: Si no se eliminan a tiempo los esfacelos o escaras, la herida no puede iniciar el proceso de cicatrización, permaneciendo estancada y empeorando con el tiempo.
Intervención quirúrgica necesaria: En muchos casos, estas úlceras requieren un desbridamiento quirúrgico o técnicas especializadas de cuidado de heridas, sobre todo si el daño tisular es extenso.