Heridas latrogénicas

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Heridas latrogénicas

Heridas latrogénicas

Las heridas iatrogénicas son heridas causadas involuntariamente por un tratamiento médico o quirúrgico. El término “iatrogénicas” significa “causadas por un médico” o una intervención sanitaria. Estas heridas no son el resultado de una enfermedad o accidente, sino una complicación de un procedimiento diagnóstico, cirugía o tratamiento médico. Pueden ser el resultado de un mal cierre de la herida, infecciones, reacciones adversas a medicamentos o el uso prolongado de ciertas terapias como la quimioterapia.

Dehiscencia de la herida quirúrgica

¿Qué es la dehiscencia de la herida quirúrgica?

Heridas latrogénicas

La dehiscencia de la herida quirúrgica es la reapertura parcial o completa de una herida que se había cerrado previamente tras una intervención quirúrgica. Suele producirse en los primeros días tras la intervención, pero también puede aparecer más tarde.

¿Cómo se produce la herida?


Esta afección puede surgir cuando los bordes de la herida no cicatrizan ni se vuelven a unir correctamente. Las causas más comunes son la tensión excesiva en el lugar de la incisión, una infección, técnicas de sutura deficientes, obesidad, desnutrición o enfermedades crónicas como la diabetes, que dificultan el proceso de cicatrización. La tos, los esfuerzos o los movimientos bruscos también pueden tensar la herida y provocar su reapertura.

¿Qué ocurre si no se trata?

  • Mayor riesgo de infección: Una vez que se reabre una herida quirúrgica, se vuelve más vulnerable a la contaminación bacteriana, lo que puede provocar infecciones locales o profundas.
  • Retraso en el proceso de curación: El plazo de cicatrización se prolonga significativamente, lo que a menudo requiere un cierre secundario o procedimientos reconstructivos.
  • Desarrollo de hernias incisionales: Si las capas más profundas se separan, el contenido abdominal puede sobresalir a través de la zona debilitada, dando lugar a una hernia incisional.
  • Dolor y malestar: Una herida abierta o parcialmente abierta puede causar dolor, sensibilidad y movilidad reducida, sobre todo si se localiza cerca de articulaciones o zonas de carga muscular.
  • Necesidad de una nueva intervención quirúrgica: La dehiscencia grave o profunda puede requerir revisión quirúrgica, cierre de colgajo o reparación con malla, lo que aumenta tanto los costes médicos como el tiempo de recuperación.
  • Resultados quirúrgicos comprometidos: Los beneficios previstos de la cirugía original pueden verse reducidos si la herida no cicatriza correctamente, dando lugar a resultados estéticos o funcionales deficientes.

Heridas por quimioterapia o tratamientos biológicos

¿Qué son las heridas de la quimioterapia?

Heridas por quimioterapia o tratamientos biológicos

Algunos fármacos utilizados en quimioterapia, inmunoterapia u otros tratamientos biológicos pueden interferir con los mecanismos naturales de curación del organismo, provocando heridas o ulceraciones. Éstas se consideran iatrogénicas porque son consecuencia directa del tratamiento médico, aunque la medicación sea necesaria para tratar una enfermedad grave como el cáncer.

¿Cómo se produce la herida?

La quimioterapia y los agentes biológicos se dirigen a las células que se dividen rápidamente, entre las que se incluyen no sólo las células cancerosas, sino también las células sanas de la piel y los tejidos implicados en la reparación y regeneración. Como consecuencia, la piel se vuelve más frágil, tarda más en cicatrizar y es más propensa a romperse. Las manifestaciones más comunes son el adelgazamiento de la piel, el retraso en la cicatrización tras pequeños traumatismos, las úlceras orales o gastrointestinales o las lesiones cutáneas abiertas, sobre todo en zonas expuestas a la presión o la fricción.

¿Qué ocurre si no se trata?

  • Progresión a heridas crónicas: Estas heridas inducidas por fármacos pueden persistir durante semanas o meses sin los cuidados adecuados, volviéndose difíciles de tratar y resistentes a los apósitos habituales.
  • Infecciones secundarias: La piel dañada actúa como punto de entrada de bacterias u hongos, especialmente en pacientes con sistemas inmunitarios debilitados, lo que aumenta el riesgo de infecciones locales o sistémicas.
  • Interrupción del tratamiento del cáncer: Las reacciones cutáneas graves o las heridas abiertas pueden obligar a interrumpir o reducir la dosis de la terapia oncológica, lo que puede afectar al resultado global del tratamiento.
  • Aumento del dolor y la inflamación: Estas heridas pueden ser dolorosas y causar hinchazón, enrojecimiento y molestias, afectando significativamente a la calidad de vida.
  • Impacto psicosocial: Las heridas visibles o los daños en la piel pueden causar angustia emocional, ansiedad o problemas de imagen corporal en pacientes ya de por sí vulnerables.
  • Mayor necesidad de atención especializada: El tratamiento suele requerir la participación de especialistas en el cuidado de heridas, dermatólogos o equipos de cuidados paliativos, lo que aumenta la complejidad y el coste de la atención.
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