¿Qué es el tratamiento con láser?
Los tratamientos con láser en medicina estética utilizan haces de luz focalizados para tratar problemas específicos de la piel. Estos láseres actúan suministrando calor o energía controlados a la piel, lo que elimina el tejido dañado o estimula la producción de colágeno para la renovación cutánea. Al igual que las exfoliaciones químicas, los tratamientos con láser dañan intencionadamente la piel para activar la cicatrización y la regeneración.
Incluso cuando se realiza correctamente, la terapia láser lesiona temporalmente la piel. El tipo y la intensidad del láser determinan la profundidad a la que se ve afectada la piel. Una técnica deficiente o unos cuidados posteriores inadecuados pueden convertir un daño controlado en heridas más graves.
Afecciones tratadas:
- Cicatrices de acné y cicatrices quirúrgicas
- Arrugas y líneas de expresión
- Hiperpigmentación y melasma
- Daños solares y manchas de envejecimiento
- Tatuajes y depilación
- Poros dilatados y textura irregular
- Lesiones vasculares (por ejemplo, arañas vasculares)
Tipos de tratamientos con láser:
- Láseres ablativos (por ejemplo, CO₂, Er:YAG): Eliminan las capas externas de la piel. Más invasivos y con una recuperación más larga. Pueden causar costras y hemorragias.
- Láseres no ablativos (por ejemplo, Nd:YAG, IPL): Calientan la piel por debajo de la superficie sin eliminar la capa superior. Menos tiempo de inactividad, pero pueden causar enrojecimiento o hinchazón.
- Láseres fraccionados: Crean microlesiones en forma de cuadrícula, lo que permite una cicatrización más rápida al dejar intacta la piel circundante.
Cómo se produce la herida:
Los tratamientos con láser actúan causando un daño térmico o físico controlado en la piel. Este daño hace que la piel se cure a sí misma formando tejido nuevo y sano. Cuanto más potente sea el láser o más profundamente penetre, más capas de la piel se verán afectadas.
Si el procedimiento es demasiado agresivo o se realiza en tipos de piel inadecuados, o si se ignoran los cuidados posteriores, el láser puede causar quemaduras, ampollas, piel en carne viva o heridas abiertas. Esto es especialmente peligroso con los láseres ablativos o en caso de tratamientos repetidos.
Qué ocurre si no se trata:
Si las heridas inducidas por láser no se tratan adecuadamente:
- Puede producirse una infección, especialmente si la zona dañada está expuesta a bacterias.
- Pueden aparecer cicatrices, incluidas cicatrices hipertróficas o queloides.
- Hiperpigmentación o hipopigmentación postinflamatoria (manchas claras u oscuras)
- Inflamación, descamación y sensibilidad prolongadas
- Retraso en la cicatrización, que puede empeorar los resultados estéticos y aumentar las complicaciones.