Heridas de origen neural
Las heridas de origen neural son heridas crónicas que se desarrollan debido a daños o disfunciones en el sistema nervioso. Estas heridas suelen producirse cuando los pacientes han perdido la capacidad de sentir dolor, presión o molestias en determinadas partes del cuerpo, la mayoría de las veces debido a lesiones de la médula espinal o enfermedades que causan daños en los nervios periféricos. Dado que el sistema de alerta sensorial normal está deteriorado o ausente, la piel se vuelve muy vulnerable a las lesiones, y éstas pueden pasar desapercibidas y no tratarse, dando lugar a úlceras o infecciones crónicas.
Úlceras asociadas a lesión medular
¿Qué son las úlceras asociadas a la lesión medular?
Estas úlceras suelen denominarse lesiones por presión o úlceras por presión. Son heridas que se desarrollan en personas con lesiones medulares, sobre todo en zonas del cuerpo que están sometidas a una presión constante, como las nalgas, los talones o la espalda, debido a la inmovilidad y la falta de sensibilidad.
¿Cómo se produce la herida?
Cuando una persona sufre una lesión medular, suele perder la capacidad de percibir sensaciones por debajo del lugar de la lesión. Esta pérdida de sensibilidad significa que pueden no darse cuenta de que una parte de su cuerpo está sometida a presión o fricción continuas, como cuando están tumbados o sentados en la misma posición durante largos periodos. La presión constante reduce el flujo sanguíneo a la piel y al tejido subyacente, lo que provoca la falta de oxígeno y, finalmente, la descomposición del tejido. Con el tiempo, puede producirse una herida abierta o una úlcera de lenta cicatrización.
¿Qué ocurre si no se trata?
- La herida se profundiza y se extiende: Sin el alivio de la presión y el cuidado de la herida, la lesión puede extenderse más allá de la piel hasta los músculos, tendones o huesos, haciéndose más compleja y difícil de tratar.
- Alto riesgo de infección: Las bacterias pueden penetrar fácilmente a través de la piel rota, provocando infecciones locales o problemas más graves como celulitis, osteomielitis (infección ósea) o abscesos.
- Sepsis y complicaciones potencialmente mortales: En casos graves, la infección puede penetrar en el torrente sanguíneo y provocar sepsis, una afección potencialmente mortal que requiere tratamiento de urgencia.
- Recurrencia de heridas crónicas: Aunque la herida se cure una vez, si no se abordan las causas profundas, como la inmovilidad o un cuidado deficiente de la piel, pueden aparecer úlceras repetidas en la misma zona.
- Pérdida de independencia: Las úlceras avanzadas pueden limitar la capacidad del paciente para sentarse, trasladarse o participar en las actividades cotidianas, aumentando la dependencia de los cuidadores.
Úlceras neuropáticas relacionadas con la lepra
¿Qué son las úlceras neuropáticas relacionadas con la lepra?
Estas úlceras se producen en personas afectadas por lepra (enfermedad de Hansen), causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Uno de los síntomas característicos de la lepra es la lesión de los nervios periféricos, que provoca una pérdida de la sensación de dolor y temperatura, especialmente en las manos, los pies y la cara. Como consecuencia, los enfermos de lepra son propensos a sufrir lesiones que pueden convertirse en úlceras neuropáticas crónicas.
¿Cómo se produce la herida?
Debido al daño nervioso, una persona con lepra puede no sentir cortes, quemaduras o presión repetitiva en zonas como las plantas de los pies o las palmas de las manos. Actividades simples como caminar descalzo o manipular materiales ásperos pueden causar pequeños traumatismos en la piel. Como no hay ninguna señal de dolor que alerte al individuo, estas lesiones no se tratan ni se protegen. Con el tiempo, los traumatismos repetidos provocan la descomposición de la piel y los tejidos más profundos, dando lugar a úlceras.
¿Qué ocurre si no se trata?
- Heridas crónicas que no cicatrizan: Sin un cuidado adecuado de las heridas y medidas de protección, estas úlceras persisten y no cicatrizan, convirtiéndose en una fuente continua de daños e infecciones.
- Infecciones graves: Las heridas abiertas pueden infectarse fácilmente, sobre todo en entornos con recursos limitados. Si no se tratan pronto, las infecciones pueden llegar a tejidos más profundos o a los huesos.
- Pérdida de tejido y hueso: Las úlceras recurrentes y desatendidas pueden provocar la pérdida de tejido blando o hueso, con las consiguientes deformidades, acortamiento de los dedos o pérdida de función en la zona afectada.
- Incapacidad permanente: Los traumatismos y las infecciones continuadas pueden provocar deformidades visibles y discapacidades graves, que a menudo afectan a la capacidad de la persona para caminar, utilizar las manos o cuidar de sí misma.
- Estigma social y aislamiento: En muchas partes del mundo, las heridas relacionadas con la lepra siguen estando asociadas al estigma. Las úlceras y deformidades visibles pueden causar angustia emocional y exclusión social.